domingo, 10 de mayo de 2009

TEXTO DE CREACIÓN COLECTIVA

Este texto ha sido leído por Loli Gómez y Charo de la Rosa en el Encuentro de Albaida



Loli - Hola, yo soy Loli, pero podría ser Carmen, Luisa, Emilia, Mari, Esperanza, Estrella, Salud....

El texto que voy a leer es una creación colectiva, me ha tocado a mi leerlo pero igual lo podrían hacer otras compañeras, ha sido elaborado entre todas y refleja un poquito de cada una de nosotras. En esta mujer nos sentimos en parte o totalmente representadas.



Charo - Me quitaron del colegio cuando tenía pocos años. Para mí fue el disgusto más grande de mi vida, pues a mí me encanta saber de todo y tener cultura para poder expresarme en la vida.

Loli - Crecí con el sentimiento de culpa de ser analfabeta, que formó en mí un carácter tímido y huidizo. No culpo a mis padres, también analfabetos, de esta niñez que me robaron, sino a la sociedad y a la época que nos tocó vivir.

Charo - Mis hermanos varones sí fueron a la escuela, pero yo era niña y las niñas íbamos menos. Tuve novio y me casé. Tengo tres hijos, que como muchos hijos de nuestra generación, ellos sí tuvieron sus estudios o hicieron sus carreras. Yo recuerdo con gran sentimiento cuando llegaba la hora de hacer los deberes y no podía aclarar sus dudas.

Loli - Pero un día llegó para mí la liberación. Me enteré de que existían los Centros de Educación de Adultos, gracias a un grupo de profesores que decidieron dedicarse a esta tarea, y al Programa de la Junta de Andalucía. Y yo, con mis hijos mayores y mis cuarenta y tantos años me voy a mi primer colegio. ¡Cómo volví a mi infancia!

Charo - Y fueron para mí las clases, como algo reconfortante, como una válvula de escape a ese otro trabajo de limpiar la casa, de mujer de cacerolas en la cocina y bruja sin escoba. Como liberación a mi tedio, como lima para raspar el embrutecimiento que iba formándose a mi alrededor, una costra tan densa, que me impedía ser persona, incapaz de decidir por mi misma.

Loli - Esas clases, fueron convirtiéndose poco a poco, en un logro, así, como agua menuda que apenas cala, pero que sin sentir te empapa hasta los huesos; en una meta, que poco a poco vas conquistando y que un día, sin apenas notarlo, cruzas sola. Y crece la ilusión y también las aspiraciones, ¿por qué no?, ¿por qué no voy a poder yo sacarme el graduado?

Charo - Durante un tiempo compartí mis clases con una enfermedad llamada depresión, con problemas con el marido, problemas con los hijos, con dolores y dolencias propias, que una va siempre dejando para lo último. Pero todo eso se va superando y esa etapa fue dejando paso a otras mejores.

Loli - Mi agradecimiento profundo a nuestros profesores, que con paciencia y cariño nos repiten y aclaran las dudas las veces que haga falta. A nuestras compañeras, que ya son amigas del alma, en algunos casos “como hermanas”. Y a nuestras familias, que nos han animado y nos han apoyado en muchos momentos.

Charo - Hoy, gracias al Centro de Adultos puedo realizar mi sueño. Y sigo asistiendo porque siento que el saber me da libertad. Hoy, gracias al Centro de Adultos, sé que vivir se escribe con v, que libertad se escribe con b, que compartir lleva m y que amistad termina con d.

Juntas - Nosotras animamos a todas las mujeres a que asistan a las clases y damos las gracias a estos hombres y mujeres de la Educación de Adultos, que han conseguido recuperar una generación perdida, para ser mujeres libres y sin complejos.

No hay comentarios: